Seleccionar página

Mamá me tenía tumbada en el suelo y me ponía los pies en la cara para descansarlos y me ordenaba que se los besara. Precisamente por mis especificaciones físicas podía ofrecer la impresión de titubear, si bien en realidad yo tenía muy claro que debía obedecerla. Mi dueña era mamá, pero me tenía dicho que debía obedecer siempre y en todo momento lo que el resto de la familia me ordenase. Por consiguiente solamente lejos de mi intención que desobedecerla pero cuando se ponía excitada me daba miedo y me atribulaba y me ponía a besarle los zapatos rápidamente. Como que veía que mamá me hacía besarle los pies muy con frecuencia, en ocasiones me ordenaba arrodillarme ante ella y besarle los zapatos. Si tenía la duda un solo segundo en obedecerle se encolerizaba y me amenazaba.

poner metros cuadrados en word

La manera abatida y condescendiente en que le tendió la mano para que se la besara le pareció ofensiva, pero Ayla no dejó pasar la oportunidad de verse atenta y sumisa para agradar a su familia. En ese instante entraron en el salón la señora Nür, la señora Haná y la señora Anussa. Las tres venían de dar un paseo por la finca. Después iremos a seleccionar una yegua dócil para ti y empezaremos las enseñanzas. Asimismo te buscaré un joven de espuela leal y sumiso. La esclava estaba arrodillada a su lado presta a obedecerla en todo.

Quince Años Después

Akim, turbado y confundido, se arrodilló y calzó en los bellos pies de Ayla aquellas increíbles botas negras que Nuba había lustrado hasta extremos de pura perfección. ―Ama Ayla ― murmuraron las muchachas mientras que sus labios presionaban el cuero de las botas que cubría los pies del ama. Akim se arrodilló y tomó el calzón que su quiere le había ordenado quitarse y lo usó de gamuza para frotar el cuero de las botas de Ayla. La joven se fijó que el pene de Akim, que había perdido su fogosidad mientras había ido a por agua volvía ahora a estar en ristre tal y como si fuera una jabalina. Akim se los sostuvo por los tobillos y acercó el rostro a sus plantas.

poner metros cuadrados en word

Además de esto estaban las múltiples punciones producidas por las espuelas en la cara que le daban bastante mal y ahora la suela de la bota se la aplastaba. La negrita refrenaba los aullidos y solo lloraba sincopadamente. Doña Adriana se sentó en su silla, en la cabecera de la mesa y otro niño que se encontraba en un rincón salió disparado a ponerse bajo sus pies.

Daniela Y Sus Esclavos

Acto seguido tomó el integrante de don Ludo con la boca y comenzó a lamerlo poco a poco, al objeto de limpiarlo de semen y trazas de heces y sangre de la pequeña. Ahora Cintia se arrodilló a los pies de la señorita Analía y comenzó a untar entre las botas de la señorita con mantequilla. Yo miraba con curiosidad aquella ceremonia que no sabía a qué conduciría, si bien seguro que no sería nada bueno para los esclavos comprometidos. Tenía que ver con una pequeña que tenía ahora 4 años. Se hallaba ahora en fase avanzada, en la llamada fase de las compensaciones injustas y la amita parecía gozar con su cometido. En este momento calzaba unos hermosos zapatos de salón en vez de las acostumbradas botas altas.

poner metros cuadrados en word

Lo de meterle el hierro al rojo en la boca era una crueldad intolerable. Golpearla podría ser mucho menos lesivo para Nuba. Se arrodilló y puso sus manos en el suelo a fin de que Ayla se las pisase con sus pies descalzos. Toda vez que Ayla levantaba la pierna que quedaba mucho más atrás el reculaba de espaldas y situaba la mano libre al alcance del paso de su señora que volvía a apoyar el pie en su palma. Y así, pasito a pasito, fue reculando y avanzando hasta llegar al baño.